Hebreos by Gary DeLashmutt (2006-Spanish)

La Nueva Adoración y la Gratitud

Photo of Gary DeLashmutt
Gary DeLashmutt

Hebrews 13:15

Download Materials

    PowerPoint slides and teaching resources are available to logged-in members.

Outline

RESUMEN

Dios no necesita nuestra gratitud como validación de Sí mismo, así que, ¿por qué importa?

Primero, nuestro nivel de gratitud revela nuestra salud espiritual. La gratitud es una respuesta natural a la gracia, así que, si estamos entendiendo la gracia, deberíamos estar expresando gratitud. La gratitud es también una medicina que estimula la salud espiritual. Esto significa que deberíamos estar practicando la gratitud de manera activa. Las diversas formas útiles de hacer esto son utilizar cantos espirituales, pedir a Dios que nos haga sensibles a la queja (y dar luz verde a los demás para que te digan algo acerca de esto), mantener un diario, reflexionar, dar gracias a los demás, y pasar tiempo con otras personas agradecidas.


Introducción

Revisemos brevemente los contrastes entre la adoración del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Revisemos brevemente los primeros tres elementos horizontales del estilo de vida de adoración del Nuevo Testamento descritos en Hebreos 13 (amar a todo tipo de personas; sexualidad y amor; generosidad). Llegamos ahora al elemento vertical del nuevo estilo de vida de adoración, un elemento tan importante que el autor “enmarca” este pasaje con recordatorios a adorar a Dios de esta manera.


Leer 12:28 – el corazón de nuestra adoración es la continua gratitud humilde hacia Dios (“seamos agradecidos” es presente). Leer 13:15 – deberíamos ofrecer “continuamente” una ofrenda de gratitud, no de nuestros rebaños o campos (como en la adoración del Antiguo Testamento), sino de nuestros labios expresando alabanza y gratitud a Dios.


No es de extrañar que, el resto del Nuevo Testamento pone inmenso énfasis en este mismo tema. La mera frecuencia de estas palabras y de sus sinónimos es impresionante.1 Así que cultivar un estilo de vida/disposición de alabanza y gratitud a Dios está justo en el corazón de la nueva adoración. He aquí una pregunta espiritual inquisitiva para que consideres la calidad de tu adoración: ¿Te estás convirtiendo en una persona más gozosa y agradecida?


¿Dirían esto tus colegas en el trabajo? ¿Qué dirían tu cónyuge, hijos y amigos íntimos? O, ¿dirían ellos que generalmente eres negativo, pesimista y quejoso?


¿Dirías que tu vida de oración cada vez se caracteriza más por la alabanza y gratitud? O, ¿está dominada por peticiones y exigencias quejumbrosas?

Si pudieras registrar los pensamientos de alabanza y gratitud del último mes, en comparación con los pensamientos de envidia, autocompasión y queja, ¿cuál sería el índice de repetición? ¿En qué dirección va?


¿Por qué es tan importante?


¿Por qué querría Dios que le alabemos y le agradezcamos todo el tiempo? ¿Qué pensarías si tu cónyuge o mejor amigo o supervisor te dijera: “Deberías pasar tiempo cada día alabándome y dándome gracias”? ¿Por qué esto no es apropiado para las personas, pero para Dios sí? En primer lugar, las personas que quieren que los alabes y les agradezcas generalmente son inseguros; no creen que sean competentes, así que necesitan a los demás para que les afirmen constantemente acerca de lo que ellos dudan sobre sí mismos. Pero Dios es completamente seguro, él es todopoderoso, no tiene necesidades, etc. Por lo tanto, el deseo de Dios de que lo alabemos y le demos gracias es para nuestro beneficio, no para el suyo. Dios está agradado cuando le agradecemos por la misma razón que los buenos padres están agradados cuando sus hijos les agradecen, no porque los valida como padres, sino porque esto muestra que su hijo está madurando.


¿Qué tiene el ser una persona agradecida que está tan integralmente relacionado con la salud y la madurez espiritual? Realmente hay dos respuestas a esta pregunta. Podemos usar una analogía médica para explicar estas dos relaciones…


La gratitud es un “termómetro” que indica el estado de tu salud espiritual. Un termómetro es una herramienta que te dice si tienes uno de los síntomas de enfermedad física (fiebre). No es una medicina, no pones el termómetro en el refrigerador y luego lo pones en tu boca para bajar la fiebre. Lo pones en tu boca y este te dice si tienes fiebre.


De la misma manera, una actitud de agradecimiento hacia Dios es el indicador más confiable de tu salud espiritual. Más que ninguna otra cosa, me dice si estoy agradeciendo o no a Dios certeramente acerca de mí mismo y Dios, y si estoy relacionándome adecuadamente o no con Dios. Por el contrario, una actitud de derecho a quejarme, de que no estoy recibiendo lo que merezco, que a otros les va mejor que a mí, etc. indica que estoy en un estado fundamentalmente no saludable espiritualmente.


¿Por qué? Porque la gratitud es la respuesta normal y natural de aquel que ha recibido gracia. “Gracia” significa una dádiva inmerecida. De hecho, “gratitud” viene de la palabra en latín para gracia (“gratio”). Una persona bíblicamente agradecida es alguien que aprecia cuán inmerecido es delante de Dios y cuán dadivoso ha sido Dios con él/ella. Una persona desagradecida siente que merece algo, y, por lo tanto, espera que Dios le dé lo debido.


Imagina un hombre que maliciosamente cometió robo y destrucción de la propiedad contra otro hombre. ¡Es arrestado y descubre con horror que el juez que oficia su juicio es ese mismo hombre! Abandona cualquier pretensión de defensa, admite su atroz culpa, está de acuerdo en que merece toda la pena legal por su crimen, y enfrenta al juez para recibir su sentencia. Ahora, imagina que este juez lo perdona por su crimen, rehúsa la restitución, y paga los costos de la corte y le da un buen trabajo en su corte. ¿Qué produciría la “gracia” del juez en este hombre? ¡Responder de otro modo que no sea con una profunda gratitud es casi impensable! ¿Puedes imaginarte a este hombre quejándose por el veredicto, o quejándose de su sueldo o de sus condiciones de trabajo, o albergando alguna sospecha sobre la buena voluntad del juez?


Esta es una historia ridícula, incluso podrías decir que es una historia inaceptable. Pero el mensaje central de la Biblia es que tú y yo somos mucho más indignos que este hombre, y que Dios es mucho más misericordioso que este juez. Leer Tito 3:3-7. Si realmente personalizas esto, la discrepancia entre tu culpa y la gracia de Dios produce gratitud. ¿Qué significaría que carezcas de esta gratitud? Depende.


Si no puedes relacionar el estar siempre experimentando la gratitud a Dios por su gracia a través de Jesús, probablemente signifique que no has vuelto a nacer. No me importa lo religioso que seas (asistes a la iglesia; te has bautizado y recibes la comunión; tienes la doctrina bíblica; etc.) – si nunca te ha impresionado la gracia de Dios, si tu corazón nunca ha sido traspasado por lo indigno que eres del perdón de Dios, probablemente nunca has conocido a Jesús verdaderamente. Hoy puedes cambiar eso…


Si en el pasado expresaste gratitud por esto, pero actualmente no hay gratitud a Dios en tu corazón, ¿qué significa? Probablemente significa que eres hijo de Dios, pero (como yo muy a menudo) has creído las mentiras que colapsan la tensión entre tu pecado, la deuda y la asombrosa gracia de Dios. Estas mentiras emergen espontáneamente de nuestro propio corazón caído, y están constantemente siendo reforzadas por nuestra cultura – las mentiras del narcisismo (soy la persona más importante, no Dios), las mentiras de la autoestima terapéutica positiva (básicamente soy bueno, no un miserable rebelde hacia Dios), las mentiras de privilegios (tengo derecho a la abundancia material, comodidad, buena salud, etc. más que la responsabilidad de confiar en la bondad y sabiduría de Dios, y servir donde sea que él me ponga). Hasta el punto de que escucho estas mentiras más que a Dios, llego a verme a mí mismo como que merezco cosas y la gracia de Dios llega a ser menos asombrosa a mis ojos, y mi gratitud es reemplazada por orgullo y envidia. Esta es una buena razón para estar en el Mundo, me ayuda a permanecer consciente de la profundidad de mi pecado y la inmensidad de la gracia de Dios.


La gratitud es una “medicina” que estimula tu salud espiritual.

Lo maravilloso es que la gratitud no solo es el “termómetro”, sino también la “medicina”. Si mi falta de gratitud indica que estoy espiritualmente enfermo, puedo mejorar mi salud espiritual cultivando una actitud de gratitud.


Y encontrarás que cultivando una actitud de gratitud dará como resultado el experimentar más verdadera felicidad. La Biblia promete esto (comparar Filipenses 4:6,7; Salmos). Incluso la investigación sicológica secular confirma esto.2 


¿Qué involucra cultivar una actitud agradecida? Vamos a dividirlo en dos áreas generales.


Primero, tienes que rechazar dos ideas erradas comunes que te detienen antes de empezar. La primera idea errada es: “No puedo ser agradecido a menos que mis circunstancias sean buenas”. La asombrosa verdad es que las circunstancias no tienen finalmente nada que ver con la gratitud. Algunas de las personas más agradecidas que he conocido tienen grandes circunstancias. La gratitud está basada en dos grandes promesas de Dios; él me perdonó aun cuando merecía su juicio, y él está obrando para bien en todas mis circunstancias (Romanos 8:28>> Efesios 5:20).


La segunda idea errada: “Es falso dar gracias cuando no siento ser agradecido”. Realmente, es fe dar gracias en base a lo que es verdad (arriba), incluso si no sientes ser agradecido. Y es escoger dar gracias (aún y especialmente cuando no sientes hacerlo) que te llevará a sentirte agradecido.


Segundo, tienes que practicar la gratitud de diversas maneras. Considera estos ejemplos, y ponte en acción hacia los que Dios guíe tu atención:


Prioriza dar gracias en tu vida de oración (Colosenses 4:2) en lugar de llenar ese tiempo con peticiones. Siempre inclúyela y a veces enfócate solo en ella.

Enfócate en todos los aspectos de tu salvación y personalízalos: adopción y cuidado soberano, perdón, revelación y rol, herencia, Espíritu Santo, libertad de los pecados y de la autoridad de Satanás, vida de cuerpo, etc.


Toma nota de las “pequeñas” bendiciones (existencia; naturaleza; salud; belleza; etc.) y realmente exprésale a Dios las gracias por ellas, en vez de darlas por sentado, sin dar las gracias.

Utiliza cantos espirituales (Colosenses 3:16). A menudo tienen el poder de levantar mis ojos y mi corazón cuando ninguna otra cosa lo hace.


Pide a Dios que te haga sensible a la negatividad interna y a la queja (YO CON QUEJAS ACERCA DE LAS CUENTAS, ABUSOS, etc.). Cuando él lo haga, rápidamente arrepiéntete de estos pensamientos y reemplázalos con dar gracias en las áreas pertinentes. Da a otros (CÓNYUGE; HIJOS; AMIGOS) “luz verde” para que te hagan saber cuándo estás siendo desagradecido.


Lleva regularmente un diario de lo que estás agradecido día a día, semana a semana.

Aparta tiempo para reflexionar sobre cómo Dios ha obrado para bien en tu vida a través de situaciones negativas en el pasado. Esto te ayudará a creer que él está haciéndolo así en las situaciones negativas actuales – y, por lo tanto, te ayudan a darle gracias ahora.


Amablemente agradece a las personas que te bendicen a diario, en las “pequeñas” cosas. Esto completará tu gozo por la bendición, y aumentará tu capacidad de ver otras bendiciones. Esta es una clave documentada en un buen matrimonio, y ausente en casi todos los fracasos matrimoniales. ¡Esta también es una parte clave de ser un buen testigo en este frío e ingrato mundo!


Júntate con personas agradecidas y/o personas que están comprometidas con llegar a ser agradecidos. ¡Ellos te convencerán de tu ingratitud y te inspirarán a llegar a ser como ellos! Este es uno de los más grandes beneficios de estar en comunión con otros cristianos que están creciendo…


1 En las epístolas del Nuevo Testamento, nótese la frecuencia de los términos relacionados usados en este sentido: “gracias” (50), “bendecido” (84), “alabar” (28), “regocijarse” (25).


2 “Las investigaciones existentes sugieren que la gratitud está generalmente… relacionada con el contentamiento, la felicidad, y la esperanza”. (558) “Las personas agradecidas presentan niveles más altos de emociones positivas, satisfacción de vida, vitalidad y optimismo; y niveles más bajos de depresión…

Los individuos agradecidos ponen menos importancia en los bienes materiales… son menos propensos a ser envidiosos de las personas ricas y son más propensos a compartir sus posesiones con los demás… Las personas agradecidas están más abiertas a las experiencias, son más concienzudos… más agradables, y menos neuróticos que sus homólogos menos agradecidos” (562). Los autores también citan investigaciones que vinculan la gratitud con mejor salud y más larga esperanza de vida. Ver Christopher Peterson & Martin E. P. Seligman, Character Strengths and Virtues (Oxford University Press, 2004)



More In This Series