Solo a modo de introducción, el pueblo había seguido a Dios a través de las 10 plagas, a través del Mar Rojo; esto era bastante poderoso, emocionante. Sin embargo, ahora estamos en un punto de la narrativa en que estamos haciendo la pregunta, ¿pueden ellos seguirlo en el día a día, en la rutina a través del desierto? He hablado con algunas personas que dicen, ¡hombre, moriría por Cristo! y me pregunto entonces, ¿por qué no estás viviendo para él? Parece como una de esas cosas donde sería espectacular estar en el centro de lo que Dios está haciendo.
Sin embargo, en el día a día, preséntate delante de Dios como un sacrificio vivo, no como uno muerto, Romanos 12, ¿podemos pasar esa prueba? Estoy con Dios todo el tiempo. Lo que vamos a ver aquí esta noche es que Dios utiliza una serie de pruebas para fortalecer la fe de este pueblo.
Prueba 1. El agua amarga de Mara. Comenzamos en Éxodo 15:22, Moisés guió a Israel desde el Mar Rojo y fueron al Desierto de Sur por tres días. Viajaron por el desierto sin encontrar agua. Cuando llegaron a Mara, no pudieron beber su agua porque estaba amarga. Si fueras un hablante hebreo te reirías porque la palabra Mara significa amargo. Es hilarante.
De todos modos, este era el camino por donde estaban yendo hacia el Mar Rojo, en algún lugar entre Mara y Elim a través del Desierto de Sin y luego, a Refidín, ese era su viaje. En el versículo 24, el pueblo se quejó contra Moisés, estaban en el desierto por tres días sin agua, diciendo, ¿qué vamos a beber?
Por una parte, lo entiendo. Están tres días en el desierto. Hace calor. Personalmente no me gusta el calor o el sol o la arena. No me gusta nada divertido. ¿Ok? [jajaja] Pero estás ahí en medio del desierto y estás mirando eso y estás viendo el calor, tienes tus hijos, tienes tu ganado y no tienes agua, y finalmente, un pequeño oasis de agua… ¡Amarga! ¡No se puede beber! Eso es, por una parte, y por el otro lado, ellos habían visto el Mar Rojo dividido hacía tres días, ¿recuerdan eso? ¿Recuerdan? el Mar Rojo a su nivel más bajo tiene la profundidad de un campo de fútbol y su mayor profundidad es de 3.200 metros. Estamos hablando de un gran… traten de imaginar, mirar y ver esas paredes de agua. Así que, acaban de ver abrirse este mar, ¿hay ironía aquí?, y ahora están diciendo ¿dónde está el agua? ¿dónde está el agua para beber? No tenemos nada de agua.
Así que, Moisés clamó al Señor y el Señor le mostró un pedazo de madera. La lanzó al agua en Mara y el agua se volvió bebible. Ahí el Señor emitió una regla y una instrucción para ellos y los puso a prueba.
Es en este sentido que existe la práctica árabe hoy, que ellos tienen arbustos espinosos que pueden poner en el agua y de ser esta amarga se vuelve dulce. Esto era un pequeño pedazo de madera para todo un mar, un pequeño charco de agua para todo este innumerable pueblo, así que esto es algo así como un milagro, en el sentido de que Moisés también usó su bastón, un pedazo de madera para hacer milagros. Así que, lanza el pedazo de madera al agua, y Dios hace el milagro en el agua y hacerla bebible.
Prueba 1. No lo hicieron bien. (En caso de que no estuvieras atento). No tan bien. Les daría…. Les daría un 4,5 en eso, no más.
Prueba 2. Hambre prolongada. Vemos en el capítulo 16, ‘toda la comunidad israelita partió de Elim y llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y el Sinaí. Esto ocurrió a los quince días del mes segundo, contados a partir de su salida de Egipto’. Nuevamente, quiero detenerme aquí. Esto es un mes más tarde del Mar Rojo. Para ponerlo en perspectiva, enero. Acaban de ver paredes de agua y se salvaron, y salieron de este terrible imperio de Egipto. Hace solo un mes, es solo un mes, de acuerdo con Éxodo 12. Están en el desierto, toda la comunidad está ahí, y comenzaron a quejarse contra Moisés y Aarón. ‘¡Cómo quisiéramos que el Señor nos hubiera quitado la vida en Egipto! les decían los israelitas. Allá nos sentábamos en torno a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. ¡Ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda la comunidad!’. Ok, así que, nos sentábamos en torno a las ollas de carne. Comíamos toda la carne que queríamos.
Esto es lo que llamamos historia revisionista.
Cuando ves a personas estar en desacuerdo con Dios, esto tiene un efecto venenoso en tu mente. Y de repente, tu comportamiento, tus pensamientos, tus creencias comienzan a afectar la forma en que piensas y hasta para recordar eventos. Buen ejemplo. No están mencionando el infanticidio, el homicidio, el racismo sistemático y la marginalización de los israelitas. No están mencionando la esclavitud o el duro trabajo, todo lo que pueden decir es, oh esa carne… ¡hombre! ¿recuerdas esa carne? Era tan deliciosa, ¡oh, buenísima! Esto era la única pequeña cosa en Egipto, que era buena y todo lo demás era un infierno viviente. Pero ahora, que estaban enojados con Dios, ¿qué ha hecho Dios por mí este mes? No mucho. Y de repente, comienzan a tener estas fantasías acerca de todo por lo que anhelaban volver a Egipto y, además, dicen que hubieran querido morir de hambre en Egipto.
Eso es un poco extremo, ¿no? ¿hubieras querido morir de hambre en Egipto? Esto también es enojo contra Dios, contaminando la mente, torciendo el pensamiento al punto donde realmente estamos viendo agrias acusaciones contra Dios. Eso es lo que vamos a ver a través de todo este pasaje. Es porque sienten como que Dios no ha acudido lo suficientemente pronto, cualquiera que fuera su arbitraria idea. No sabemos cuál era. Pero fueran 28 días, ¿no se hubieran quejado? Bueno, fueron 30 días así que ahora se van a quejar. De repente, están marcando una línea en la arena y están diciendo, tenemos algunas condiciones aquí. Y nos hubiera gustado que hubiésemos hecho… ¡Cuán infantiles! ¿no es cierto? Es como un niño pequeño. No puede obtener lo que quiere así que, aguanta la respiración y trata de pasar delante de mamá y papá. Desearía haber muerto en vez de estar aquí contigo Dios.
El Señor le dijo a Moisés, los voy a golpear con gran venganza y furiosa ira y sabrán que soy el Señor cuando deje caer mi venganza sobre ustedes. Lo que en realidad no está en la Biblia. No es eso lo que dijo. Eso realmente lo dijo Samuel L. Jackson en Pulp Fiction (Tiempos violentos en Hispanoamérica), que no es la persona en la Biblia. Quentin Tarantino, preguntó sobre esto como… ¿qué versículo es, está en Ezequiel? [jajaja]
No hay ningún versículo así en Ezequiel, yo lo inventé. De cualquier modo, ¿no es eso lo que esperarías? Aquí tenemos estos quejosos por segunda vez y… hubiéramos muerto de nuevo, y aquí tenemos a Dios derramando… derramando ¿qué? Pan del Cielo para ustedes. ¿qué? De esta manera los probaré para ver si siguen mis instrucciones. En el sexto día tienen que preparar lo que van a recoger y será el doble de lo que juntan los otros días. Así que, Moisés y Aarón dijeron, el Señor ha escuchado su queja contra él. ¿Quiénes somos nosotros para que se quejen contra nosotros? Dios ha escuchado su queja contra él. ¿quiénes somos nosotros? Aclarémoslo. No se están quejando contra Aarón o Moisés, sino contra el Señor.
Y dices, espera un momento, ya escuché ese texto en el capítulo 15:24 y en el Capítulo 16:2, que dice que se estaban quejando contra Moisés. ¿Qué estamos viendo aquí? Estamos viendo una percepción. Moisés está analizando la lógica de lo que oye y se da cuenta de que, si se están quejando contra mí, ¿quién soy yo? Solo soy alguien que obtiene órdenes de Dios. Así que, en realidad, se están quejando contra alguien muy por encima de la categoría salarial para mí ¿quién soy yo? Yo no vine con este plan, no fue idea mía.
Así que, realmente han llegado al punto donde sus condiciones hacia Dios, su amargura, su ira, juicio contra Dios ha llegado al punto donde Moisés ha discernido que ellos realmente están enojados con Dios mismo. Quejándose, cuántas veces lo ha dicho, 1,2,3… quejándose contra Dios. Moisés le dijo a toda la comunidad que venga delante del Señor porque él ha escuchado su queja. Mientras Aarón estaba hablando a toda la comunidad israelita. Miraron hacia el desierto y ahí estaba la gloria del Señor apareciendo en la nube. El Señor dijo a Moisés, he escuchado la queja de los israelitas. Esto es lo que quiero que les digas. Al atardecer comerán carne, y en la mañana, encontrarán lleno de pan, entonces sabrán que Yo soy el Señor. Esa tarde, codornices vinieron y cubrieron todo el campamento. Y en la mañana, había una capa de rocío alrededor del campamento. Esa es una afirmación, eso es lo que llamamos una declaración. Oh, había buenas piezas de carne en Egipto, uuh sí, la carne era muy buena. ¡Hombre, era todo lo que podían comer! Está bien, ¡codornices!
Y había codornices por todas partes. Codornices por donde quisieras, no había lugar que pudieras pisar sin codornices. Y estaban recolectando estas cosas o cocinándolas. Y hasta quizás comiéndoselas crudas, como Ozzy Osbourne. No sé lo que estaban haciendo, pero tenían codornices por días. Esto es lo que llamamos exceso. No estoy intentando hacer un juego de palabras, solo quiero decir algo. Cuando se fue el rocío entonces, hojuelas como de escarcha cubrieron el suelo y aparecieron en la tierra del desierto, ¿qué era esto? Cuando los israelitas vieron la escarcha sobre la tierra, eso no tenía sentido. Se decían los unos a los otros, ¿qué es esto?
Hemos estado en el desierto por un mes y ahora hay escarcha en la arena. Eso no lo ves todos los días. ¿qué era ese menú hebreo? Y no sabían lo que era. Bueno, luego en el Capítulo 16:31, el pueblo llamó al pan, maná, y era como semillas de cilantro y tenía sabor como a obleas hechas con miel. Así que, de aquí partió ‘quién va primero en la broma’, donde el pueblo mira a Moisés y dice, ¿qué es esto? Y Moisés dice ¿qué es esto? Y luego, vuelven y dicen exactamente lo mismo. Esto es… sí, tienen razón ¿qué es esto? ¿entienden lo que es esto? Ahora tienen, qué es esto.
Así que, es solo qué es esto. No sé, supongo que le llamaremos maná, eso significa, qué es esto. Es delicioso. Eso es esto. Debe haber tenido proteínas. Luego, cuando desobedecen, tiene gusanos, pero vemos aquí semillas de cilantro. No estoy muy metido en eso.
Sin embargo, obleas como miel. En el mundo antiguo antes de que tuviéramos azúcar procesada, era realmente algo dulce. Los niños en Halloween vienen y tienes que robarles algunos de sus caramelos y literalmente te los tragas, ¿saben de lo que hablo, o ¿soy el único? [jajaja] y sigues comiendo y eso era como lo más delicioso en el mundo antiguo. Ellos no se divertían untando salsas [jajaja]. Bueno no tenían barras de chocolate con relleno de dulce de leche, no tenían nada de esas cosas ricas. Lo que tenían era miel. Es lo que tenía el mejor sabor y Dios está derramando esto desde el cielo. Lo hace por 40 años, cada mañana, seis de siete días. Caen y son deliciosos, comida sustanciosa que les nutría, y tenía buen sabor, y suplía todas sus necesidades.
Moisés les dijo, es el pan del Señor, que él les ha dado para que coman. Esto es lo que el Señor manda a cada uno, que junten todo lo que necesiten. Junten un ómer, que es cuatro tazas para cada persona para que la lleven a sus tiendas. Los israelitas hicieron como se les dijo. Algunos juntaron mucho otros poco, cada uno juntó lo que necesitaba. Así que, cuatro tazas, eso sería un montón para juntar especialmente con la arena ahí también. Pero apuesto a que los niños eran buenos haciendo esto. Los mayores que quizás eran discapacitados, algunos de ellos juntaban poco, pero luego los demás juntaban mucho y lo compartían.
En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo solicita esto con respecto al dar financieramente. Él cita Éxodo 16:18 donde dice que eso es lo que buscamos aquí, es algún tipo de igualdad. Que tengo abundancia mientras miro al desierto y veo a otras personas que se están muriendo de hambre. Así que, este era el ideal de Dios, que el pueblo tuviera lo suficiente de lo que necesitaba como él lo dijo. Entonces, Moisés les dijo, nadie va a guardar nada de esto hasta la mañana, no guarden para el siguiente día, lo tomarán cada día.
Sin embargo, algunos de ellos no pusieron atención a Moisés. Así que, guardaron hasta la mañana, eso no iba a ser bueno. Veamos qué pasa. Así que, estaba lleno de gusanos y comenzó a oler mal y Moisés se enojó con ellos. ¿Qué pasa si guardas maná hasta el día siguiente? Se pudre. Se desvanece. No puedes tener una bodega de maná. No puedes invertir en esto. Nada de eso. No puedes ponerlo en el banco.
Y en el Nuevo Testamento, 2Corintios 8, leemos eso, que es ilustrativo. Está anunciando el punto de vista cristiano del dinero. ¿Qué le pasa a tu dinero? no al siguiente día, supongo, no es que tu dinero se desvanece. Aunque para algunas personas eso es precisamente el caso, de la noche a la mañana caen las acciones, y se van para siempre. Sin embargo, sin considerar si es hoy, mañana, en 80 años, 100, todo nuestro dinero se va, y la idea es tener lo suficiente para vivir. Eso es todo lo que necesitas. No tienes que tener algún tipo de fortaleza de seguridad en el dinero.
Dios provee el dinero. Él va a cuidar de eso. No te preocupes de eso y si juntamos todo esto extra, ooh, vamos a sentirnos tan seguros hasta cuando despertamos a la mañana siguiente y todo se ha ido. Todas estas posesiones, ¿qué son? Son nada. Son maná maloliente lleno de gusanos podridos. Éxodo 16:21, ‘todas las mañanas cada uno recogía la cantidad que necesitaba, porque se derretía en cuanto calentaba el sol. Pero el día sexto recogieron el doble.’ Eso sería el viernes, porque decían que hasta la mañana y no tendría gusanos.
Moisés dijo van a recoger 6 días, pero el séptimo día, el Sabat que es el sábado, no habrá, así que en el Sabat no había maná, ¿por qué? Esta es la primera mención del Sabat en la Biblia. Y está ahí para mencionar que Dios va a darles un día de reposo. Así que pueden juntar todo un galón (3,78 litros) el día viernes y pueden llevarlo a su familia y se supone que no pueden abandonar la tienda, solo disfrutan esta deliciosa comida con la familia, y descansan. Eso es todo.
Sin embargo, al pueblo no le gusta la idea… como eso de solo descansar, no trabajar, solo descansar, pasar tiempo con la familia, conversar acerca de Dios, pasarlo bien, relajarse. Por lo tanto, algunas personas salieron el día séptimo, el Sabat, a trabajar, pero encontraron que no había nada de ese maná ese día. Debe haber sido una coincidencia. ¿eh? el Señor dijo a Moisés, ¿cuánto van a resistirse a seguir mis mandamientos y mis instrucciones? Así que, el pueblo aprendió a descansar el día sábado.
Ahora estamos en un nuevo pacto aquí hoy como cristianos, así que no estamos obligados a descansar el día sábado o domingo, puede ser cualquier día que ustedes escojan. De hecho, esto es lo que Pablo nos dice en Colosenses 2:16, ‘Así que nadie los juzgue a ustedes por lo que comen o beben, o con respecto a días de fiesta religiosa, de luna nueva o de reposo’. Puede ser lunes por la mañana, jueves en la noche, no importa el día que escojan. Depende de ustedes. Sigue siendo un buen principio. Dios da al pueblo un regalo. Descanso. En cambio, el pueblo quiere trabajar. Y esto es lo que vemos en nosotros con Dios. Es lo que vemos en la religión con Dios.
Como la religión te dice, tienes que hacerlo. Dios te dice, está hecho. La religión dice, tienes que hacer muchas cosas, tienes que ser una mejor persona, tienes que ser más justo. Dios dice, realmente eso es ser religioso, es justicia propia. En cambio, lo que quiero hacer es darte mi justicia y perdonar lo que sea que hayas hecho. Nos cuesta mucho sentarnos y quedarnos quietos y recibir un regalo de descanso de Dios solo quedándonos ahí y disfrutarlo. Preferimos trabajar.
Prueba 3, ¿cómo van hasta ahora? Les doy una nota reprobada. Esto no va bien. En cada punto del camino están desobedeciendo. Están quejándose. Están tratando de coger más para sí mismos, y es una ruina. Es una completa ruina. Y ahora estamos dando vueltas de nuevo para la segunda ronda sin agua. Es la segunda vez. Lo vemos en el capítulo 17:1, ‘Toda la comunidad israelita partió del desierto de Sin por etapas, según lo había ordenado el Señor. Acamparon en Refidín’. Esta es la última parada, si recuerdan el mapa hacia Horeb, y aquí es donde está el monte Sinaí. Donde finalmente van a recibir los 10 mandamientos.
Así que, están ustedes en el camino de un viaje. Van hacia Florida o hacia donde sea a divertirse y dicen, hay una última parada y luego, hacemos el último recorrido largo y nos vamos, no hacemos paradas para el baño y nadie se detiene a tomar el té helado de Arizona, y lo vamos a lograr hasta Florida, a tiempo. Eso es lo que están esperando. Vamos a lograr hacer la última parada en Refidín y luego, vamos hasta Sinaí. Excepto que no hay agua. ¡Oh, Dios! Pensamos que lo lograríamos. Las expectativas… Están totalmente colapsados en este punto, así que altercaron con Moisés y dijeron, danos agua para beber, estamos cansados de esto. Terminanos con esto. Danos agua. Moisés les contestó, ¿por qué altercan conmigo? ¿Por qué ponen a Dios a prueba? Altercar, ese término es muy técnico en el hebreo. Es la palabra ryb, se deletrea ryb, pero se pronuncia riib.
Es un término muy litigante en el idioma y cultura hebrea. Se usaba para llevar a alguien a juicio. Te voy a demandar, no, eso no es lo que ellos dirían. Eso es lo que nosotros decimos hoy. Voy a hacer un juicio contra ti. Te voy a llevar a juicio. Tengo un juicio contra ti.
Leemos esto en los profetas. Que en los profetas hebreos del Antiguo Testamento repetidamente vemos que esta palabra es usada para citar y describir el litigio de Dios y su caso contra su pueblo. Piensen, por ejemplo, si saben Micaías 6 donde Dios dice, yo poseo la tierra y se supone que no estén en la tierra, yo soy el dueño y voy a traer un juicio contra ustedes. ¡Oh! No es eso lo que quieres escuchar de parte de Dios, si Él es tu dueño. Y, sin embargo, lo que estamos viendo aquí no es eso para nada.
No es Dios que está trayendo un juicio contra el pueblo. Sino que es el pueblo que está trayendo un juicio contra Dios. ¿Qué estamos viendo? ¿Por qué ponen al Señor a prueba? ¿ven el cambio? ¡Un tremendo vuelco! Espero que lo vean. Previamente, fue Dios que probó al pueblo, ¿lo recuerdan? Dios los probó. Ahora, es el pueblo que está probando a Dios. Ahora Dios está en la oscuridad. Ahora Dios está en juicio. Tenemos algunas cosas de qué hablar. Vamos a llevarte a juicio. Tenemos algunas cosas contra ti. Vamos a condenarte Dios. Ponen a Dios a prueba, tienen un altercado allí. El pueblo está sediento de agua y están quejándose contra Moisés. Dijeron, ¿por qué nos sacaste de Egipto para hacer que nosotros, nuestros hijos y nuestro ganado muramos de sed?
Aquí está el demandante subiendo al estrado, y diciendo, ¿por qué harías esto? Y es la segunda vez. Y ahora están mencionando también al ganado y los niños. Y aquí Moisés clama al Señor, le dice, ¿qué voy a hacer con este pueblo? Están ya listos para apedrearme. ¡Guau! Esto se intensificó rápidamente. Primero, fue solo un poco de queja.
¿Cuál es el lenguaje de nuestro tiempo? Estoy descargándome aquí, ha sido un pequeño desahogo, necesito soltar un poco de vapor, solo quejándome un poco, solo un poco. Y de repente, la queja se convierte en acusación contra Dios. Y luego, se convierte en estas raras teorías de conspiración, cosas como, que tú eres ¿qué? ¿Piensas que Dios movería Cielo y tierra para sacarte de Egipto? ¿Y parte el mar para dejarte morir en el desierto? ¿Qué tipo de teoría es esta? Y luego, pasa de moverse a… ¿qué? Asesinato. Con esto no quiero decir que la amargura en tu corazón o en el mío nos va a llevar a cometer asesinato algún día, ¿ok? Lo que estoy haciendo es hablar de manera lógica, hay un efecto domino que, si sucumbes a la amargura hacia Dios al principio, si nada detiene, mueve o desvía ese proceso, va a conducirnos a lugares que nunca nos imaginamos. Nadie despierta un día y dice voy a negar a Dios y odiar a su pueblo, no haces eso.
Lo que ocurre es un lento deslizar en el corazón. Analicemos esto por un momento. Se están quejando, ¿estaba yo excediéndome? Quiero decir, ¿realmente era tan malo que se quejen contra Dios? Es decir, no es que estén pidiendo lujos, están pidiendo suplir sus necesidades, ¿cierto? Agua, comida, no hay nada de malo en eso, ¿cierto? Así también, esto debe haber sido terrible para estar en esta condición. Lidiar con esas circunstancias, estar en el desierto por un mes o seis hasta ese momento. Eso sería bastante duro, un trato muy duro. ¿Dónde está Dios? Podría hacer un chasquido de dedos… Pudo detener el mar y ¿no lo está haciendo? Y no estamos pidiendo mucho, pero ¿podemos tener agua por favor? ¿podemos tener comida por favor? Y tenemos nuestros niños aquí, nuestro ganado también. ¿Eran tan malo quejarse en una situación como ésta?
Respuesta. Sí. Lo es. Sí, es así de malo. Este es un serio pecado contra Dios. Haber experimentado a Dios en tu vida, que viniese y te rescatara y luego, volverte y señalarlo con el dedo y decir, tengo un problema contigo, te voy a hacer un juicio. Déjame decirte algo, tú eres quien merece que le hagan un juicio, no él. Nosotros somos los culpables y tenemos la audacia de llamarlo a él culpable. Él es el inocente y tiene la audacia de llamarnos inocentes. Y sentarnos ahí y mover nuestro puño desvergonzadamente hacia Dios, con enojo y decirle, tengo un problema contigo, voy a demandarte. Eso está mal. Primero, ellos no pidieron nada, no hubo oración aquí. No piensas que Dios hubiera respondido si ellos estaban sentados ahí diciendo, oye, estamos muriendo de sed, pero nadie oró, nadie dijo, Dios, necesitamos agua, ¿qué hicieron? Tres veces se quejaron, se quejaron y se quejaron.
Dios, estoy pidiendo algo que necesito, y mi boca ha estado provocando y dirigiendo y mi corazón está corriendo, mi mente… estoy ansioso como nunca, pero entonces, me di cuenta de que no he orado por esto para nada. Así que, ellos no pidieron nada. Rehusaron reconocer el pasado, ¿cierto? Habían pasado seis meses desde el Mar Rojo hasta ahora. Vieron 10 plagas, vieron la columna de fuego, vieron dividirse el Mar Rojo, vieron que el agua amarga se convirtió en agua dulce, vieron el maná cayendo del Cielo los últimos cinco meses, vieron todo eso y lo bloquearon en su memoria. No es que tuvieran amnesia. (¿Me entienden?)
Es que estaban rehusando ver la gracia de Dios en Su provisión para sus vidas. No dijeron palabra acerca de esto. Nada como… bueno estamos molestos por esto, pero recordamos cómo viniste milagrosamente el último año. Lo único que pueden decir es, ¿qué has hecho últimamente? Rehusaron razonar en el presente. Piensen en esto racionalmente. Dios hace todo esto y los saca de Egipto ¿solo para que caigan muertos en el desierto?
Amigos, eso sería como si Liam Neeson cruza Europa y rompe 50.000 cuellos y rescata a su hija de una red de prostitución y la trae de vuelta a casa y la lleva al aeropuerto y le dice que está bien que se compre su propio pasaje. Depende de ti llegar a casa. Tienes dinero. ¡¿Qué?! ¿Por qué moverías Cielo y tierra para salvarme y rescatarme y luego, dejarme ahí? Dios no haría eso. Y piensen, debemos hacer una pausa por un segundo también. Muchos de nosotros hemos hecho algo como… Dios, me abandonaste, no sé qué está pasando aquí. Tú sabes que el nivel de necesidad está subiendo, esto está mal, horrible. Tenemos que hacer una pausa y hacernos la pregunta, si Dios me ha traído hasta aquí, ¿por qué me abandonaría ahora?
¿Hablas contigo mismo alguna vez? Yo hablo conmigo frecuentemente. Y una de las cosas que me gusta hacer es preguntarme, riéndome generalmente, en particular cuando me levanto para enseñar un estudio bíblico, me río y me pregunto, ¿por qué me dejan levantarme y hacer esto? ¿quién está permitiendo que esto pase? Alguien debería decir algo. ¿Cómo llegué aquí? ¿Por qué en un punto en mi vida, yo odiaba a Dios y no quería tener nada que ver con Dios? Dios me encuentra, me hace cambiar hasta el punto en que realmente lo amo, amo a su pueblo, amo la Biblia, amo su palabra, amo hablar con él, amo pasar tiempo con él, amo servirle. ¿Cómo es eso posible? Y me ha traído hasta aquí y ahora pienso, él va a… eso es todo. Se acabó. 2023 se acabó para ti, James. Eso no es razonable. Espero que puedan ver eso.
Bueno, ellos rehusaron recordar el pasado. No razonarían en el presente y rehusaron confiar en Dios para el futuro. Si esto es lo que ya pasó, y es lo que está pasando, puedo confiar en lo que pasará. El Señor respondió a Moisés, ponte delante del pueblo, toma a algunos de los ancianos y toma en tu mano tu vara con la que golpeaste el Nilo y anda. Déjame explicarlo de manera diferente. Sal enfrente del pueblo y di, Dios está diciendo, quiero hacer esto público, ¿está bien? Y toma a algunos de los ancianos, porque quiero testigos. Y, oh, ¿cuál fue el instrumento de juicio que usaste en Egipto, recuerdas? Ese fue la vara. Y quiero que todo esto salga a la luz y quiero que algunas personas vean esto y quiero que traigas la vara de juicio que trajo las 10 plagas y destrozó el mar y mató a Egipto. ¿Están listos para llevarme a juicio? Porque esto es lo que es. Vas a quejarte contra mí. Eso es. Después de todo lo que he hecho por ustedes. Toma tu vara, vamos a estar en público.
Y aquí es donde se torna realmente extraño. Toda esta acumulación y entonces leemos esto: Éxodo 17:5-6 (NBLA) ‘Entonces el Señor dijo a Moisés: "Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y ve. Yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Horeb. Golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo". Y así lo hizo Moisés en presencia de los ancianos de Israel.’ Todo este enorme golpe y luego dice, ‘estaré allí delante de ti’. ¿Sabías? En todo el Antiguo Testamento ¡Dios nunca se pone delante de los humanos! ¡Los humanos se ponen delante de Dios! Así es como funciona. No funciona de la otra manera. Excepto aquí. Esta es una demostración de humildad. Te pones delante de mí. No me pongo delante de nadie. Soy Dios. Aquí tenemos a Dios humillándose delante del pueblo.
Golpea la roca, eso es lo que Dios está diciendo. Estaré en la roca y quiero que tomes tu vara porque quiero que golpees con el instrumento de juicio y golpees esa roca, y de esto, de este acto, se va a saciar la sed de todo mi pueblo aun cuando son pecadores, egoístas y egocéntricos. Este solo acto va a traer lo que verdaderamente necesitan. Moisés llamó a ese lugar Masá y Meriba. Esto porque los israelitas altercaron con el Señor y lo probaron diciendo, ¿está el Señor en medio nuestro o no? Los israelitas acusaron a Dios de ser cruel y falto de amor, una y otra y otra vez. Se estaban volviendo enemigos de Dios, odiadores de Dios. Y, en un asombroso acto de humildad Dios se pone delante del pueblo y permite que le golpeen con el instrumento de juicio para suplir las necesidades de este pueblo que le odia y que le han traído a juicio.
¿Por qué permitiría este tipo de abuso? Imagínate que eres Dios. ¿No tendrías un mejor caso si estuvieras en juicio? Si alguien trae un juicio contra ti, ¿tendrías algo mejor para argumentar? ¿No has visto mis grandes obras? ¿No has visto los milagros? En cambio, él toma una posición muy humilde y solo dice, golpea la roca y estaré en la roca y supliré tus necesidades. ¿Por qué permite el abuso? Sin duda el apóstol Pablo dice esto en 1Corintios 10, ‘No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar. Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés. Todos también comieron el mismo alimento espiritual y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba.’ Esta es nuestra historia, ¿cierto? Y esa roca era Cristo. Pablo está viendo todo este relato en Éxodo 17 y está diciendo que anuncia a Jesucristo. El único, que era inocente, hizo inocente al pueblo. Los que eran culpables acusaron a Dios de ser culpable. Lo trajeron a juicio y, sin embargo, en un increíble revés, Dios suplió sus necesidades, en vez de suplir las propias.
Juntemos esto con dos preguntas. Solo quiero concluir, para que puedan llevarse algo esta noche. Sé que cubrimos harta información, pero si pudiéramos condensar esto en dos preguntas que considerar: ¿has llevado a Dios a juicio en tu corazón? No sé qué tipo de amargura estás arrastrando. En qué tipo de condiciones estás con Dios, donde te has sentido… Otra pregunta sería, ¿le has puesto condiciones a Dios acerca de cómo debería haber ido tu vida? Debería estar casado a estas alturas. Debería tener un trabajo. Yo no sé lo que es, pero te diré quién sabe. Tú sabes qué condiciones le has puesto en tu corazón a Dios y te has estado quejando y diciendo a Dios, ¡no más!
Este es un asunto profundamente interno. Puede haber muchas personas a tu alrededor, pero no puedes verlo. Este es un asunto interno del corazón, donde te has vuelto hacia Dios y le has dicho, te traigo a juicio, no me importa lo que hiciste en el pasado por mí, no me importa las cosas del presente. No voy a dar un paso hacia adelante. Te digo, hablo con tanta pasión acerca de esto porque Dios me confrontó con este pasaje. Esto fue hace tres años. Yo estaba pasando por todos estos exámenes y pruebas con el asunto de mi voz y mi garganta que no se resolvían, no sabía qué estaba pasando.
Finalmente, me dieron un diagnóstico. No tiene cura. Y va a tener este persistente asunto con el pecho. Es desagradable, no lo quiero. Y había un cierto nivel de triste ironía donde me sentía como… Dios, me llamaste a ser maestro de tu Palabra y, sin embargo, me has dado este asunto con mi voz y mi garganta, esto va a ser algo… esto va a ser una espina en mi carne por el resto de mi vida. Así que, traté con muchas cosas. Intenté con una dieta baja en ácidos, sí, el libro que leí se llamaba Dropping Acid (Bajando el ácido) para deshacerme de eso, y no funcionó, y después traté con nicotina también porque pensé que eso me curaría. Pero no ayudó para nada. Solo me volvió irritable y en un punto paré, y después lo retomé y fumé por un tiempo. Un amigo me dijo, oye, ¿para qué estás fumando? Y a modo de broma, pero era en serio, dije, porque estoy enojado con Dios, y fue uno de esos momentos en que dices algo y luego te das cuenta de que en realidad es verdad. Estoy enojado, enojado con Dios, por eso. He tratado de hacer lo correcto. Fui a los doctores, fui al especialista y al neurólogo y demás y nada funciona.
Y alrededor de un mes después, estaba sentado con el Señor en oración, en silencio. Y sentí que Dios me estaba hablando muy claramente, diciendo, ¿por qué estás enojado conmigo? En ese momento no tenía idea, recuerdo sentirme como… ¿yo enojado? No estoy enojado contigo. Ni siquiera sabía, estaba fuera de contexto... Te sirvo y sigo haciéndolo. No lo entiendo. ¿qué quieres decir con enojado? Y me molestó, y lo compartí con algunas personas. No sé lo que eso significa.
Un mes después de eso, estaba con este pasaje en Éxodo 17, escuchando un estudio bíblico, que un maestro de la ciudad de Nueva York estaba enseñando, y llegó al final de este texto y dijo, tienes que abandonar las condiciones que le has puesto a Dios. Y me detuve en la berma del camino, y sentado allí comencé a orar y sin llorar, nada emocional, sino que me golpeó como un cuchillo en mi corazón. Y dije, Dios abandono estas tontas condiciones que te he puesto. No te traigo a juicio para nada. Eres tan bueno. Has sido tan bueno conmigo. Te amo. Señor, amo estar contigo. Me sentí tan bien, tan liberado en el corazón de estar ahí con Dios. Y sentir que esa amargura era liberada y no había más condiciones. Se fueron. ¡Hombre, quiero eso para ti! A la única persona que esto hiere es a ti.
La pregunta es, ¿vas a abandonar esto? Solo di, se acabó de acusarte y llevarte a juicio. Y quiero volver a estar bien contigo, el camino de vida. Sí, te digo una cosa. Sentirás que se levanta una cortina y vuelve el entusiasmo a tu vida, como no lo esperabas. Bueno, eso es todo lo que tengo para esta noche. Nos reímos, lloramos, nunca seremos los mismos [jajaja].