RESUMEN
El Antiguo Testamento anuncia la salvación traída por el Mesías a través del tabernáculo. El autor de Hebreos recuerda a su audiencia lo que este tabernáculo representaba: Dios habitando entre Su pueblo; la necesidad de estar “limpio” ante Él; las barreras entre Él y el hombre; Su provisión y protección; y lo más importante, cómo Cristo es el cumplimiento perfecto de un sacrificio completo. Finalmente, ¡la relación de Cristo con el tabernáculo demuestra que la adoración ritualista está obsoleta!
Introducción
Repite el tema principal/la importancia de Hebreos: explica la relación entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento.
El Antiguo Testamento anuncia/predice la salvación que Dios traería a través de su Mesías; el Nuevo Testamento anuncia/explica cómo Jesús ha logrado esta salvación. (“TIPO” EJEMPLOS DE LINEA DE TIEMPO: ¿¿¿descanso; Melquisedec???)
Así que hay continuidad entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento (mismo Dios; se necesita la misma salvación; el mismo plan total de salvación), y discontinuidad (diferentes etapas de Dios y diferentes formas de relacionarse con Dios).
En ninguna parte esta relación está mejor ilustrada que en la forma en que Israel adoraba a Dios y la forma en que los cristianos pueden adorar a Dios. Dios dio a Israel en el Antiguo Testamento una forma altamente detallada de adoración hacia él que se centraba alrededor del tabernáculo (la tienda, hecho permanente más tarde en el Templo). En Hebreos 8,9, el autor nos habla que este sistema de adoración del tabernáculo enseñaba a Israel acerca de la salvación de una manera altamente simbólica. (Cubriremos porciones de estos dos capítulos).
Leamos 8:4b,5. Esta es la razón por la que Dios era tan obsesivo sobre la construcción del tabernáculo. Él no aceptaba la innovación o la creativa renovación. Todo debía estar hecho exactamente como lo había mandado, porque era una copia/sombra de algo muy real; concretamente, la forma en que es Dios, el problema que Dios tiene con nosotros, y la forma en que Dios resuelve nuestro problema. Demos una mirada a los elementos principales del tabernáculo y veamos cómo estos enseñaban esto…
Los símbolos principales del tabernáculo
Leamos 9:1-7. El autor podía describir esto brevemente porque su audiencia judía estaba super familiarizada con esto. Nosotros necesitamos un poco de ayuda. Déjenme resumir el simbolismo principal del tabernáculo:
Primero que todo, el tabernáculo siempre debía ser puesto en medio del campamento de Israel. Esto simbolizaba el deseo de Dios de habitar entre su pueblo. Dios no desea estar apartado o distante, él quiere ser accesible para nosotros. De hecho, él desea habitar dentro de nosotros individual y corporativamente. Pero hay un problema, y el tabernáculo también simbolizaba este problema…
Cualquier israelita podía entrar en el patio exterior del tabernáculo siempre que estuviera ritualmente limpio, pero había restricciones y barreras que evitaban que la mayoría del pueblo se acercara más a Dios. Solo los sacerdotes levíticos podían entrar en el Lugar Santo. Y nadie (con una excepción que aprenderemos pronto) podía entrar en la habitación de Dios, el Lugar Santísimo. Un velo grueso separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo, como que Dios estaba diciendo: “Sí, deseo tenerte en mi presencia; pero no se te permite de la manera que estás. Hay un problema serio que nos separa, y hasta que el problema se resuelva, no puede haber verdadera cercanía entre nosotros”. Ese problema estaba explicado (simbólicamente) por lo que había dentro del Lugar Santísimo…
Su único mobiliario en el Lugar Santísimo era una caja de madera llamada el “arca del pacto”. Cada objeto en esta caja era altamente simbólico:
Dentro de la caja había tres cosas que simbolizaban el problema que Dios tenía con los israelitas. Había un frasco de maná. Este era el alimento que Dios sobrenaturalmente proveyó a los israelitas durante sus 40 años en el desierto. Esta era la misma comida por la que los israelitas se quejaron; así que simbolizaba su ingrato rechazo de la provisión de Dios. Estaba también la vara de Aarón. Esta vara representaba el liderazgo de Dios a través de Moisés y Aarón. Una y otra vez los israelitas se rebelaron contra su liderazgo; así que Dios tenía que justificar que Moisés y Aarón eran sus líderes escogidos haciendo que la vara brotara sobrenaturalmente. Así que estas cosas simbolizaban su rebeldía contra el liderazgo de Dios. Finalmente, estaban los 10 mandamientos; las dos piedras que resumían la ley de Dios. Incluso cuando Moisés trajo estas piedras desde el Monte Sinaí, los israelitas tenían una orgía idólatra. Moisés furiosamente las tiró y las quebró; así que Dios hizo otra copia y le dijo que las pusiera en el arca. Simbolizaban su desobediencia a la ley de Dios. Esta no es una imagen bonita, y ¡Dios tiene los mismos problemas con nosotros! ¿Qué encontramos en la sala de reuniones con Dios? ¡Un registro de por qué merecemos ser condenados por él!
Sobre el arca había dos querubines; seres angelicales que están asociados con el rechazo de la presencia de Dios (Génesis 3:24). El rostro de los querubines estaba dirigido directamente hacia abajo, hacia el contenido del arca. Es como que ellos estaban diciendo: “¡Mira lo que ha hecho este pueblo! ¡Dios definitivamente tiene un problema con este pueblo! ¡Dios tiene que juzgar todo esto!” Y ese es el punto. Sí, Dios nos ama. Sí, Dios desea tener cercanía personal con nosotros. Pero no puede porque hemos violado su carácter justo de muchas maneras; y el castigo para esto es la muerte.
Si esto fuera todo lo que había en el Lugar Santísimo, sería un mensaje muy deprimente. Pero había algo más, algo llamado el “propiciatorio”. Era la tapa sobre el arca; y lo que pasaba con esta tapa simbolizaba la solución de Dios a nuestro problema con él. Porque Dios es santo, Dios debe juzgar nuestro pecado con la muerte. Pero porque Dios es amor, él proveyó una forma de juzgar nuestro pecado sin juzgarnos a nosotros.
Él proveyó un sustituto que muriera en nuestro lugar. Una vez al año, el Sumo Sacerdote seleccionaba un chivo sin ningún defecto físico. Después de transferir simbólicamente la culpa de la nación por ese año sobre el chivo al poner sus manos en la cabeza del chivo, el chivo era muerto y su sangre (que demostraba su muerte) era llevada por el Sumo Sacerdote al Lugar Santísimo y la derramaba sobre el propiciatorio. La sangre cubría la tapa para que el querubín ahora “viera” la muerte en vez de los pecados. Los pecados habían sido cubiertos por la muerte del sustituto. Después de derramar esta sangre, el Sumo Sacerdote salía y ponía sus manos sobre otro chivo sin defecto. Luego, enviaba al chivo al desierto. Entonces, simbólicamente el juicio de Dios por sus pecados era “enviado fuera” por la muerte del primer chivo.
Entonces, este sacrificio ritual en el Día de Expiación era una hermosa imagen del plan de Dios de perdón. Pero siempre fue solo una imagen temporal y defectuosa; nunca resolvió verdaderamente el problema de nuestra separación de Dios. Esto es lo que el autor enfatiza en 9:8-10 (leer).
Los sumos sacerdotes eran personas pecadoras igual que nosotros, no mediadores sin pecado (9:7). Solo entraban en una tienda hecha por el hombre, no en la verdadera presencia celestial de Dios.
Los sacrificios que ellos ofrecían eran solo animales, no humanos. (De hecho, el Antiguo Testamento estrictamente prohibía los sacrificios humanos. Demandaba la muerte humana por la culpa humana, pero prohibía los sacrificios de humanos pecadores).
El sistema del tabernáculo solo limpiaba al pueblo ceremonial/simbólicamente (los recalificaba para entrar en el patio exterior), realmente no perdonaba al pueblo. La prueba de esto es doble: los sacrificios tenían que ser repetidos cada año, y aún entonces los adoradores no podían entrar en la presencia de Dios. Como 9:10 dice, se aplica solo hasta que Dios trajo la verdadera solución…
El cumplimiento en Jesús
Leamos 9:11,12. ¡Aquí hay verdaderas buenas noticias! Jesús vino como el cumplimiento del sistema del tabernáculo del Antiguo Testamento:
Él era el verdadero sumo sacerdote; de un orden sacerdotal superior, y un Sumo Sacerdote sin pecado que, por lo tanto, está cualificado para resolver nuestros problemas de pecado con Dios porque no tiene ningún problema suyo de pecado.
Él entró en el verdadero tabernáculo; la verdadera presencia de Dios; con su solución.
Él voluntariamente ofreció su propia sangre; su propia vida perfecta y sin pecado para pagar por nuestros pecados.
Por lo tanto, llevó a cabo una solución permanente para nuestra culpa delante de Dios; murió “de una vez por todas” y obtuvo una “redención eterna”. Leer 9:13-14. Lo máximo que podían conceder los sacrificios del Antiguo Testamento era la limpieza ritual: el derecho a entrar en el patio exterior. ¡Pero el sacrificio de Jesús verdaderamente quita nuestra culpa y limpia nuestra conciencia (experimentamos el perdón de Dios) para que podamos servir (“adorar”) a Dios y disfrutar de su presencia personal!
This is why Jesus, just before he died on the cross, cried out “It is finished” (Matt.27:50; Jn.19:30). What was finished? All of the Old Testament sacrifices and the whole tabernacle system were finished, because what they symbolized was now accomplished by his death! And this is why the moment Jesus died, the veil between the Holy Place and the Holy of Holies was torn in two (Matt.27:51). The separation between us and God that had stood so long because our sins was now bridged by Jesus death. The way into God’s presence was open for everyone—as long as we come through what Jesus did for us.
The only condition is that you must humbly ask God to apply Jesus’ sacrifice to you. You have to admit that your sins separate you from God and make you worthy of his judgment. You have to agree that neither your good works nor any religious observance can take away this guilt. You have to rely only on Jesus’ death to pay for all of your sins. And then thank him for this amazing and undeserved gift.
Por esta razón es que Jesús, justo antes de morir en la cruz, clamó “Consumado es” (Mateo 27:50; Juan 19:30). ¿Qué es consumado? ¡Todos los sacrificios del Antiguo Testamento y todo el sistema del tabernáculo se terminaban, porque lo que simbolizaban ahora estaba cumplido en su muerte! Y por eso en el momento que Jesús murió, el velo entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo se rasgó en dos (Mateo 27:51). La separación entre nosotros y Dios que hubo por tanto tiempo a causa de nuestros pecados, ahora era cubierta por la muerte de Jesús. El camino hacia la presencia de Dios estaba abierto para cualquiera; siempre y cuando vengamos a través de lo que Jesús hizo por nosotros.
La única condición es que debes pedirle humildemente a Dios que te aplique el sacrificio de Jesús a ti. Tienes que admitir que tus pecados te separan de Dios y te hacen merecedor de su juicio. Tienes que estar de acuerdo que ni tus buenas obras ni ninguna observancia religiosa puede quitar esa culpa. Tienes que confiar que solo la muerte de Jesús paga por todos tus pecados. Y entonces agradecerle por este asombroso e inmerecido don.
¡Ahora la adoración ritualista está obsoleta!
Las implicaciones que fluyen de la muerte de Jesús son inmensas. Cambia toda la forma de relacionarte con Dios. En las próximas semanas, estaremos viendo muchos de estos cambios, pero quiero terminar esta mañana mostrándote un gran cambio; ¡la adoración ritualista de Dios ahora está obsoleta!
Eso es lo que implica que el velo del Templo se rasgó cuando Jesús murió. Eso es también lo que el autor de Hebreos dice: no puede ser más claro. Ya lo escuchamos decir esto en 7:18-19 (leer). También dice esto en 8:13 (leer). Cuando escribió esto, el Templo estaba todavía operativo; pero dijo que, estaba obsoleto. Y dijo (proféticamente) que estaba por desaparecer. Esto ocurrió alrededor de diez años después, cuando los romanos destruyeron el Templo. Ahora que el verdadero Sumo Sacerdote ya entró en el verdadero Tabernáculo para ofrecer el verdadero Sacrificio, no habrá más sacerdotes, no más edificios santos, y no más sacrificios/servicios rituales. El cristianismo se trata de una relación personal de amor con Dios, ¡no de la adoración ritualista!
No puedes perderte este cambio si lees y comparas el Antiguo Testamento con el Nuevo Testamento.
En el Antiguo Testamento, Dios prescribe cientos de rituales, y da detalladas instrucciones sobre cómo cumplir estos rituales (por su significado simbólico/profético). Pero cuando ocurre la muerte de Jesús, esto cambia dramáticamente. Ahora, en vez de cientos de rituales prescritos, hay solo dos; y ¡uno de ellos es hecho solo una vez! Y virtualmente no hay instrucciones sobre cómo cumplir estos dos rituales (porque celebran lo que ya fue hecho). Este contraste es porque el sistema de adoración del Antiguo Testamento era una liturgia de cumplimientos rituales; pero la adoración del Nuevo Testamento es un estilo de vida de relaciones de amor con Dios y con los demás (como veremos en las semanas siguientes…)