Bien, quedamos la semana pasada en el capítulo 2, y estudiamos que la vida de Moisés estaba en una buena trayectoria, podría decir él. Era rico, buen mozo, educado y poderoso. Está justo en el meollo de todo lo que ocurre en la escena geopolítica de Egipto. Así que, la primera vez, el lector podría asumir que así es como se va a desarrollar el plan de Dios. Igual como José siendo el segundo al mando del faraón. Así también lo que estamos viendo es que Dios puso a Moisés directamente en el centro de Egipto y va a obrar políticamente a través de la persona de Moisés.
Leamos en el capítulo 2:11, ‘Un día, cuando ya Moisés era mayor de edad, fue a ver a sus hermanos de sangre y pudo observar sus penurias’. Según Hechos 7, él tenía 40 años en este punto. ‘vio que un egipcio golpeaba a uno de sus hermanos, es decir, a un hebreo’. La madre de Moisés le había enseñado siendo un niño que él era, de hecho, un hebreo.
Lo destetó y lo dio a la hija del faraón, así que él sabía que era hebreo. Él ve a uno de sus hermanos hebreos siendo golpeado por un egipcio, ¿qué se suponía que hiciera? Mirando a este lado y al otro, y viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. ¡¡ Guuaauu!!
Así que, Moisés está pensando, mi alma está llena de ira, tengo que hacer algo, ¿qué harías tú? Ir y matar a un tipo. Eso es lo que él hace. Error inmediato. Primero, esto es inmoral. ‘No matarás’. Por supuesto, tenemos el proceso debido. No se puede ver a alguien haciendo algo malo y tomar las cosas en sus manos y hacer que lo maten incluso si eres propietario de esclavos. No puedes hacer eso.
¿Y qué es eso de mirar a un lado y al otro? Esconder el cuerpo muestra que Moisés tuvo un momento de conciencia. Él sabía que algo estaba mal. Es un pecado flagrante. Más aún, no solo es pecaminoso, es estúpido. Piensa en esto, ¿qué tipo de plan es así de todas maneras? Así que, ¿qué vas a hacer Moisés? Bueno, voy a desarmar el imperio más grande conocido por el hombre. ¿Cuál es el primer paso? Voy a matar a un tipo y voy a enterrarlo en la arena, y ¿luego qué? No sé, estoy haciendo esto paso a paso (jajaja). No sé qué va a pasar luego. Totalmente inefectivo y esto está basado en el autoesfuerzo. No le consultó a Dios. Dios no está en el cuadro, no aparecerá hasta el capítulo 3.
Como lo dijo un maestro de la Biblia, cuando Moisés trata de derribar a Egipto, solo puede enterrar un egipcio en la arena. Cuando Dios está preparado, puede enterrar al ejército entero. Así que, el movimiento de Dios es más grande que el de Moisés. Moisés tenía el deseo correcto, pero tenía el método equivocado. Era el tiempo equivocado, todo estaba equivocado aquí. Al día siguiente, vio a dos hebreos peleando, así que, ahí está él en el momento equivocado, ¿por qué ustedes hermanos hebreos están peleando? así que tienes esta impresión… esto es como… hola soy Moisés estoy aquí para rescatarte y saben justo ayer maté a uno de los egipcios y ahora quiero juzgar esta pelea que están teniendo, e inmediatamente este tipo se vuelve y mira a Moisés, y dijo, ¿quién te puso de gobernador y juez sobre nosotros?
Piensa en eso por un segundo, repito, ¿quién te puso de gobernador y juez sobre nosotros? Esta afirmación está llena de ironía, ¿quién? Dios no hizo a Moisés el gobernador. ¿Estás pensando matarme como mataste al egipcio? Ya se sabe el secreto. Y Moisés tiene miedo, y pensó, lo que hice debe haber llegado a oídos del faraón, y si lo sabe puede tratar de matar a Moisés, pero Moisés huye del faraón para salvar su vida y se fue a vivir a Madián donde se sienta junto a un pozo. Al día siguiente ya hay rumores acerca de esto y luego, está en la primera página del periódico egipcio. El faraón sabe de esto, y manda a que le traigan la cabeza de Moisés.
Primero, era difícil esconder un asesinato en el antiguo Egipto. No era como en la moderna metrópolis. ¿También has enterrado un cadáver en la arena? Como… ¿has matado a alguien? Como… ¿golpearlo hasta la muerte y luego cavar la tumba en la arena en medio de Egipto y del fuerte sol? ¿Has hecho eso? Yo nunca lo he hecho, pero me imagino que huele atroz, su cuerpo descomponiéndose en medio del sol egipcio en la arena en una tumba superficial. Lo encontraron y uno de estos capataces estaba perdido, piensas que nadie lo echaría de menos.
Así que, la policía egipcia presumiblemente viene, y están diciendo quién es responsable, los hebreos tenían motivo, y los hebreos deben haber dicho, sí, lo vimos. No querían enfrentar el calor. Esto caería muy fuerte sobre los esclavos hebreos. Así que, él huye hacia Madián. Aquí un sacerdote de Madián, en el versículo 16, ‘El sacerdote de Madián tenía siete hijas, las cuales solían ir a sacar agua para llenar los abrevaderos y dar de beber a las ovejas de su padre. Pero los pastores llegaban y las echaban de allí. Un día, Moisés intervino en favor de ellas: las puso a salvo de los pastores y dio de beber a sus ovejas’. Moisés, en este punto tenía 40 años. Acaba de matar a un hombre, parece bastante duro. El grupo de pastores aparece y él las defiende y luego da de beber al rebaño que era el trabajo de las 7 mujeres, y lo hace antes de la hora de término de ese día.
Bueno, las mujeres se fueron a casa, volvieron donde Reuel su padre, y Reuel, el padre les preguntó, ¿por qué volvieron tan temprano hoy? Un egipcio nos rescató de estos pastores, y hasta sacó agua para nosotros y luego, dio de beber a nuestro rebaño. ¿Dónde está? Reuel preguntó a sus hijas, ¿por qué lo dejaron afuera? Invítenlo aquí para que coma algo y así Moisés aceptó la invitación y se quedó ahí con Reuel y las siete hijas. Estoy seguro de que pueden ver hacia dónde va esto, un Moisés y 7 hijas de Reuel (jajaja). Con el tiempo Reuel dio a Moisés su hija Séfora como su esposa y luego, Séfora y Moisés tuvieron un hijo y Moisés lo llamó Gersón, porque explicó, he sido extranjero en una tierra extranjera.
Gersón, en hebreo ger significa extranjero, un alien; y son significa ahí. Extranjero ahí. ¿Cómo llamaste a tu hijo, Moisés? Es un extranjero ahí. No más en Egipto, solo un extranjero cerca del pozo en Madián.
Pensar que fue de las riquezas a los harapos, de estar en el centro de Egipto y luego, huir para salvar su vida, en algún lugar en Madián, no estamos precisamente seguros o de dónde está Madián, ¿por qué? Porque los madianitas eran un pueblo nómada. Eran primos lejanos de los hebreos, a través de Abraham, a través de su segunda esposa Cetura, Génesis 23 ...pero tomaban otra dirección y se iban donde fuera. Así que, no estamos exactamente seguros si incluso este es el territorio o si estaba en la península del Sinaí.
Pero aquí tenemos al gran Moisés de la noche a la mañana pasar del santuario de la corte del faraón a estar cerca de un pozo en Madián. ¿Qué debe haber estado pensando? ¿Pensé que estaba en la voluntad de Dios? Pensé eso, pero soy demasiado pecador. Maté a un hombre. Imagínense la culpa, los sentimientos que darían vueltas en su cabeza por haber matado a un hombre, mover el cuerpo, tirarlo en una tumba y lidiar con la culpa pública. Él estaría pensando, soy demasiado incompetente, ¿qué estaba pensando? ¿por qué yo mataría justo a uno de los capataces de los esclavos? No tenía un plan, pensé que era un líder educado, respetado, pero no lo soy, de hecho, solo me tomó un día hasta que todo se fue por la alcantarilla. Ahora, soy demasiado viejo. Moisés no es más joven en este punto.
De hecho, vamos a ver que cuatro décadas pasan hasta que Dios interviene en su vida. Tendrá 80 años en este punto. 80 años antes de que comiences tu ministerio para Cristo. Sí, es demasiado viejo, no puedes comenzar a esa edad, ya terminaste, se acabó. Ser humillado públicamente, tener no solo a los egipcios, este pueblo con quienes había tenido una relación estrecha, sino también los hebreos, el pueblo al que estabas tratando de salvar, todos ellos te han visto como un espectáculo público y verdaderamente tratar de dar un paso adelante para Dios, sintiendo el deseo en tu corazón de hacer algo, y entonces, equivocarse totalmente y de manera pública.
Es demasiado tarde, sí, Dios podría usar a alguien más quizás, pero se que seguramente no vas del palacio a la pradera cuidando ovejas en el desierto y entonces, ahí es donde Dios te llama.
Sin embargo, lo que Dios estaba tratando de enseñar a Moisés en este punto era, que había otro libertador más grande que Moisés para el pueblo. A estas alturas, Moisés pensaba que él era el libertador. Dios quería enseñarle de manera diferente. Por eso leemos en el versículo 23 ‘Mucho tiempo después murió el rey de Egipto. Los israelitas, sin embargo, seguían lamentando su condición de esclavos y clamaban pidiendo ayuda. Sus gritos desesperados llegaron a oídos de Dios, quien al oír sus quejas se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob. Fue así como Dios se fijó en los israelitas y los tomó en cuenta.’
Aquí entra Dios en la narrativa de manera poderosa. Esto da una sensación de expectación por lo que está por hacer, y como dije, pasaron 40 años según Éxodo 7:7. Moisés tiene ahora 80 años y se despierta esa mañana de la manera que despertaba cada mañana, tiene 80 años, probablemente le dolía su cuerpo cuidando las ovejas en el desierto, pensando que este sería un día como los otros. ¡Hombre, estaba equivocado! Leemos en el capítulo 3, ‘Un día en que Moisés estaba cuidando el rebaño de Jetro, su suegro, que era sacerdote de Madián, llevó las ovejas hasta el otro extremo del desierto y llegó a Horeb, la montaña de Dios. Estando allí, el ángel del Señor se le apareció’. Este es Dios mismo, con ángel que significa mensajero. Un mensajero de Dios que está hablando de su esencia, pero hablando de su función, hablando por Dios, como aprendemos luego. ‘El ángel del Señor se le apareció entre las llamas de una zarza ardiente. Moisés notó que la zarza estaba envuelta en llamas, pero que no se consumía, así que pensó: “¡Qué increíble! Voy a ver por qué no se consume la zarza”’.
Así que, estos pueblos antiguos no eran científicos, y no conocerían un milagro frente a una ley científica, pero Moisés sabía suficiente acerca de combustión y sabía suficiente acerca de química, que los arbustos no arden sin convertirse en cenizas. Algo estaba mal aquí, así que va a investigar, a ver este arbusto ardiendo y cuando el Señor vio que él había ido a mirar, Dios lo llamó de dentro del arbusto: ¡Moisés, Moisés! Es un vocativo doble, un llamado, un llamado doble.
Es una señal de afecto. ‘Moisés, Moisés, estoy aquí, no te acerques’. Espera un momento, primero él está diciendo esto: Moisés, Moisés, y ahora está diciendo: no te acerques. ¿Por qué? Le dice quítate el calzado… (jajaja) ¡estamos en el desierto! Ayer vi a una oveja haciendo sus necesidades en ese arbusto... ¿cuál es el problema aquí? Él dice, quítate el calzado, ¿por qué? Porque yo no estaba ayer aquí. El lugar en que estás es santo.
Ese dicho, donde Dios está es un lugar santo, no en un templo o en un tabernáculo, no en una iglesia, no en un santuario; es donde estamos que Dios está. Es un lugar santo. Quítate el calzado cuando vengas a la presencia de Dios. Luego, dijo, soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.
Aquí, Moisés escondió su rostro porque tuvo miedo de mirar a Dios. El gran Moisés viniendo a la presencia de Dios. Esperarías que este pueblo posmoderno… que él vendría y le daría un gran abrazo a Dios, ¡dame esos cinco! Oh, al igual como un anuncio donde tomas esa manta tibia, agradable, y la abrazas y es agradable, cálida, peluda, suave y se siente tan bien. ¿Sabes a lo que me refiero? Así es como piensan las personas acerca de Dios. Es tan amoroso y tierno y no según Moisés cuando entra en contacto con el Dios trascendente, tiene miedo, ¿por qué?
Porque él sabe que Dios es santo, distinto y… él es pecador. ¿Cómo un pecador viene a la presencia de un Dios santo, moralmente sin defectos? Leemos en Juan 1:17, ‘la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo’.
Jesús nos trajo a Dios el Padre. ¿Cómo? A través de su muerte. Así que ahora, ¿deberíamos temer a Dios? Por supuesto que deberíamos temer a Dios. Es una idea aterradora venir a la presencia de Dios. Él ha visto todo lo que hemos hecho en la vida, es un juez perfecto. Así que, ¿qué significa eso? Soy una persona perfecta. Nunca he conocido a alguien decir soy una persona perfecta. Has cometido violaciones morales, ¿no? O, ¿qué hacemos con las personas que cometen violaciones morales? Deberían ser castigadas, y Dios las ha visto. Él ha visto todo lo que has hecho en pensamiento, palabra y hecho.
Y venir a su presencia es un prospecto aterrador. Sí, sí, por la obra de Cristo poniéndose en nuestro lugar por nuestros pecados, él recibió el castigo. De manera que podemos entrar en su presencia, como el autor de Hebreos dice, viniendo con denuedo a la presencia de Dios. Oh, gracias a Dios que él intervino para que no le temamos más a él de esta manera.
Bueno, dijo el Señor he visto la miseria de mi pueblo en Egipto. He escuchado su clamor debido a los capataces de esclavos, estoy preocupado por su sufrimiento, así que, he venido a rescatarlos de la mano de los egipcios y a sacarlos de esta tierra y llevarlos a una tierra buena y espaciosa. Una tierra que fluye leche y miel. Oh, estas son las mejores palabras que un pueblo nómada puede escuchar, ¿cierto? Muchos han sido pastores de ovejas en el desierto. Ahora, les dice voy a llevarlos a una tierra que fluye leche y miel.
Va a ser hermoso y voy a coger a estos egipcios. Voy a rescatarlos y, Moisés probablemente está pensando, anda y cógelos, Señor. Sí, coge a esos egipcios, al faraón y entonces, justo que él estaba pensando eso, Dios dice, así que ahora anda. Te mando donde el faraón para que saques a mi pueblo los israelitas, de Egipto. Espera, espera, espera, ¡solo un segundo! Dios, dijiste que ibas a ir a rescatar al pueblo. Ahora estás diciendo que yo voy a rescatar al pueblo, ¿quién entonces? Dios dice, sí, sí, voy a hacerlo, pero te estoy mandando a ti que vayas y hables con el faraón. ¿Cuál es la primera respuesta de Moisés a esto? Podríamos imaginarnos a Moisés diciendo a Dios, ¿tienes idea de cuán poderoso es ese faraón? Quiero decir, yo corro tan rápido como puedo para alejarme de él, así de aterrado está. ¿Has visto este ejército? ¿Has visto los carros? Las espadas egipcias que tenían esas inmensas curvas, quiero decir, estas eran las tácticas nucleares de ese tiempo y Dios, ¿has visto los arcos y las flechas que tienen? Me refiero a si has visto el ejército, Dios, todavía soy un hombre buscado, mi rostro está en la oficina de correo en Egipto mientras estamos hablando. Me vas a enviar justo allí, soy demasiado viejo y fracasado.
Ya intenté todo eso. Es tu turno de ir. Y hazme saber cuando la entrada esté libre y entonces, iré y quizás pueda seguirte a la tierra prometida. En cambio, lo que vemos es que Moisés da una serie de excusas que son muy diferente de eso. Su primera excusa no tiene que ver con cañón o el ejército o el peligro, todo tiene que ver con mí mismo y yo. Su primera excusa es esta: ¿quién soy? Dice en el versículo 11, ¿quién soy que deba ir donde el faraón y sacar a los israelitas de Egipto? De todas las excusas, ¿por qué esta es la primera? ¿alguna idea? Me parece que los comentarios de los hebreos de 40 años atrás todavía suenan en la cabeza de Moisés, ¿quién te hizo gobernador y juez sobre nosotros? ¿quién eres?
Sí, ¿quién eres tú para ser el gobernador y el juez que nos liberte? Ese pensamiento ha estado molestando a Moisés por cuatro décadas, por la mitad de su vida. Y ahora, Dios está diciendo, quiero que vayas como el gobernador y juez, y él está diciendo ¿quién soy yo? Y todavía está cautivo de un comentario de un hebreo de 40 años atrás. ¿Cómo responde Dios y apoya a este hombre? No dice, sabes Moisés eres realmente buen mozo, constantemente hablaban de ti todo el tiempo. No dice, eres inteligente, eres tan listo, oh eres tan educado también, y todo eso es verdad, ¿cierto? Él era el Moisés de la realeza egipcia. Es decir, hablas el idioma egipcio, eres la única persona culta de todos los hebreos, ¿quién más?... Te necesito colega que vengas y entres al juego.
No hace nada de esto, ¿quién soy yo? ¿quién eres tú? Dios dice, ‘ídem’. ¿quién soy yo? Estaré contigo. No se refiere a nada acerca de Moisés. En cambio, dice ‘estaré contigo’. Esa es su respuesta a la pregunta de Moisés. Esta será la señal para ti, que yo te he enviado, cuando hayas sacado al pueblo de Egipto. Me adorarán en esta montaña. Esto ocurre en tres meses.
Excusa #2. Bien, ¿quién soy yo? No funcionó bien, supongo. Moisés protestó. Si voy al pueblo de Israel y les digo que el Dios de sus ancestros me ha enviado a ellos, me preguntarán, ¿cuál es su nombre? Entonces, ¿qué les debería decir? ¿Cómo responde Dios? No dice bueno… soy el gran hombre de barba en el Cielo, generalmente criticado como un hombre viejo y que por alguna razón está rodeado de niños desnudos. Bien por Miguel Ángel, pero esta es una imagen muy perturbadora cuando la consideras.
Esta es la imagen religiosa del folklore norteamericano de Dios, él es el hombre grande en el cielo, escuchas a las personas decir eso. Dawkins, el famoso ateo, dice el papi del cielo. El hombre invisible del cielo. Ese no es Dios. En cambio, Dios dice a Moisés, ¿quién soy? ‘Soy el que soy’. Eso es lo que vas a decir a los israelitas, Moisés, Yo Soy me ha enviado a ustedes. Moisés debe haber dicho, ¡¿en serio?! ¿qué significa Soy el que Soy? Por supuesto, esto está en primera persona, y la tercera persona para nosotros para hablar de Dios, lo llamaríamos Jehová. Dios quién es. Pero él está diciendo Yo soy. Esto podría significar, Yo soy el que siempre ha existido. Yo Soy el que Soy en el presente y en tiempo continuo, siempre he existido. Siempre existiré y estoy aquí contigo ahora. Él es el propietario de la autoexistencia. ¿de dónde es Dios? Él es de él mismo.
Así que, toda esa pregunta ignorante de quién creó a Dios es un montón de sin sentido, cuando conoces la definición de Dios. ¿Cuál es la explicación del ser auto-existente? Él es auto-existente, él viene de sí mismo. Siempre ha existido. Siempre existirá. Si nada en realidad tiene la propiedad de la autoexistencia, nada existiría. Estaríamos pidiendo prestadas causas previas yendo en un regreso infinito hasta que llegáramos a un punto de ¿qué?... Alguien o algo con autoexistencia. Ese ser es Dios. Dios es ese ser.
Este término, Yo Soy, podría también significar, Soy el que interviene. Lee el libro de Ezequiel en algún momento, y leerás una y otra vez, ‘voy a hacer esto, voy a hacer eso entonces sabrán que Yo Soy Jehová. Voy a venir y haré eso y entonces sabrán que Soy Jehová.’ ¿cuál es la conclusión? La conclusión es esta, que cuando Dios quiere revelarse a sí mismo, él actúa en la historia, se mueve. No solo que siempre he sido y siempre será, sino que, me voy a mover en la historia. También, Soy el que cumple sus promesas. Dios da una promesa o un pacto, un contrato, él siempre dice, Yo Soy Jehová. Y luego da los contratos al pueblo.
Así que, Soy el que siempre ha sido, que siempre será. Soy el que intervendrá y actuará a tu favor y el que cumple esto. Eso es lo que vas a decir, Él va a venir a tu encuentro, el gran y poderoso, Yo Soy. En este momento, Dios explica su plan a Moisés de principio a fin, el único problema es que Moisés no le cree.
Así que, comienza con una tercera excusa. Nadie me va a creer Señor. Dice en el capítulo 4, ¿qué pasa si no me creen o no me escuchan y dicen el Señor no se apareció a ti? Espera un momento, en el capítulo 3:18, Dios le dice ‘Los ancianos de Israel te harán caso’. Sin embargo, ¿cuál es la respuesta de Dios? Oí que tartamudeaste que yo dije… eso es lo que Dios dice o, que él dice, solo que tengan fe, ¿no es cierto? ¿que hagan un acto de fe o que tengan fe ciega? Él no hace eso.
Así que, Dios le dice a Moisés, ¿qué tienes en tu mano? El bastón de pastor, eso es lo que llevo cada día. El Señor dijo, tíralo al suelo, así que Moisés es como… ¿recuerdas la pregunta? Tíralo al suelo. Sí, seguro. Lo tira al suelo y después que lo hace, este se convierte en una serpiente y Moisés arranca de ella (jajaja). Nos reímos, pero si vieras una serpiente, probablemente también correrías. Entonces, el Señor le dijo, tómala con tu mano por la cola, así que, Moisés tomó la serpiente por la cola, pero entonces se convirtió en su bastón. Eso es lo que llamo, milagro. ¿Por qué tiene que hacer esta señal? Porque los faraones, en ese tiempo, tenían una serpiente cobra pegada en la parte superior de su pequeño casco que usaban para la guerra. Esto es como la mascota del equipo, mostraba el poder de la dinastía egipcia. El rey Tut (mira las fotos) tenía una imagen de una serpiente pegada a su frente, y Moisés aparece con la serpiente.
Vamos a aprender luego que su serpiente se come a las otras serpientes. Mi serpiente es más grande que tu serpiente, es lo que estás diciendo. Esto decía que el Señor es así para que ellos puedan creer que el Señor se apareció a ti. Luego le dijo, pon tu mano en tu seno, y Moisés puso su mano en su seno, cuando la sacó la piel estaba leprosa, y él está como… ¿cómo se supone que esto va a ayudar en algo? Entonces, Dios dijo, ponla de nuevo en tu seno y la puso y cuando la sacó estaba bien, de estar leprosa ahora era su piel normal. Leproso. Primero, esto estaba mostrando, tengo poder sobre la dinastía egipcia, y está mostrando que tiene poder sobre la enfermedad y la muerte. La más terrible enfermedad en ese tiempo era la lepra y él está diciendo que tiene el poder sobre esta.
Finalmente, #3, dice, si ellos no creen con estas dos primeras señales ni te escuchan, toma agua del Nilo y derrámala en el suelo. El agua que tomes del río se convertirá en sangre en el suelo. De nuevo, ¿por qué agua del Nilo? Porque ellos creían que el Nilo era un dios.
Más de esto en los capítulos 7 al 10, que Dios se va a mover de tal manera que va a derribar a este dios hombre, que el faraón creía que él era el hijo de un dios. Es decir, que su madre tuvo sexo con un dios y él era el fruto de eso. Dios va a derribar ese poder y humillará públicamente al faraón. Él iba a derribar la perspectiva del control de la muerte que faraón tenía sobre el pueblo, y va a derribar los dioses de Egipto para mostrarles lo impotentes, ineptos y falsos que eran.
‘Señor, yo nunca me he distinguido por mi facilidad de palabra, objetó Moisés. Y esto no es algo que haya comenzado ayer ni anteayer, ni hoy que te diriges a este servidor tuyo. Francamente, me cuesta mucho trabajo hablar’. Algunas personas dicen que Moisés tenía un impedimento en el hablar, no lo crean ni por un segundo. Yo no lo creo.
Oh, sí, un impedimento al hablar ese es su problema. Eso no es verdad. Esteban dice que Moisés era un hombre de poder en palabras y hechos. ¿Saben quién dijo toda esta idea de que Moisés era lento para hablar, literalmente en hebreo, que tenía una lengua pesada? ¡Moisés! Moisés vino con esa excusa. Esto viene de un hombre que es mórbidamente inseguro y que hace cualquier cosa que puede para zafarse. Quizás tuviera algo, pero si así fuera, es ampliamente exagerado, increíblemente exagerado. No, él era un buen orador, no hay nada en el resto del Pentateuco donde Moisés esté pasándolo mal para hablar. ¿Cómo responde Dios a esto? Bueno, la práctica te hace perfecto colega. Tienes que seguir intentándolo… Nada de eso. En cambio, él dice, ¿quién le dio a los seres humanos su boca? ¿quién los hizo sordos o mudos? ¿quién les dio vista y los deja ciegos? ¿No soy yo el Señor? Así que, está diciendo, oh, tienes problemas para hablar, ¿eh? ¿qué pasaría si fuera sordo o mudo, y no pudieras hablar nada, si fueras ciego? ¿no piensas que tengo el poder sobre todo eso? ¿eso es lo que me estás diciendo? ¿quién hizo tu boca?
Ahora anda, voy a ayudarte a hablar. Te voy a enseñar qué decir. No te preocupes por eso, ¿piensas que te voy a abandonar? A estas alturas Moisés está agotado y finalmente dice, no, perdona a tu siervo Señor. Por favor, por favor envía a alguien más. Todas estas excusas, ¿qué son?
Eran una cortina de humo. Tengo todos estos problemas, tengo todas estas inseguridades, realmente suena como que Moisés está siendo humilde, ¿cierto? No soy un orador tan bueno, ¿quién soy yo para hacer esto? No sé que decir realmente, este no era Moisés dudando de sí mismo, ¿qué era? Era que él dudaba de Dios, así que, ¿cómo responde Dios finalmente a esto? Hasta este momento, él había sido muy paciente. ¿Tienes alguna objeción? Déjame ayudarte. Tienes esa excusa. Déjame ayudarte con eso. A estas alturas, él dice, no.
Leemos en el versículo 14, ‘Entonces el Señor ardió en ira contra Moisés’. Sin embargo, aún en la ira de Dios vemos la gracia de Dios. Dios le dijo, ‘¿Y qué hay de tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él es muy elocuente. Además, ya ha salido a tu encuentro’. Así que, todo esto, toda esta conversación y todo este tiempo él sabía que Aarón había salido para estar ahí. Y arregló todo esto sabiendo que Moisés diría no. ‘Se alegrará de verte’. En otras palabras, ¿qué está diciendo aquí? Está diciendo, Moisés yo sé que eres incompetente, que eres inseguro, sé que tienes dificultades, sé que eres pecador. Pero voy a estar contigo, voy a ponerte en equipo con tu hermano. Voy a darte un equipo para ayudarte en las áreas en que eres débil y tienes problemas, y tú también lo vas a ayudar a él, pero toma tu bastón en tu mano para que puedas realizar las señales.
Así que, Moisés dijo, bueno supongo que tengo que dar aviso a Jetro, su suegro. Fue y le dijo, déjame volver a mi pueblo en Egipto para ver si alguno de ellos todavía vive, y Jetro le dijo, anda, que te vaya bien.
Ahora el Señor le había dicho a Moisés en Madián, vuelve a Egipto porque todos los que querían matarte, han muerto. Hay un nuevo gobierno. Así que, no te preocupes por eso. Así que, Moisés tomó a su esposa y a sus hijos, los puso sobre un burro y comenzó el regreso a Egipto y llevó el bastón de Dios en su mano. ¿Qué tenemos que aprender aquí? ¿Cuáles son las lecciones de la interacción de Dios con Moisés? Si estás leyendo esto, ¿qué puedes captar de la manera en que Dios trata a este abyecto fracasado como Moisés?
Bueno, primero, vemos muy abundante y claramente que Dios nunca trata de convencer a Moisés de que él es un gran hombre, dotado o competente. No vemos una palabra acerca de eso. No vemos a Moisés decir, ¿quién soy yo? Y a él diciendo, oh eres tan dotado y encantador y fascinante. No, nada de eso. El enfoque no está en Moisés, ¡en absoluto!
Así que, alguien recuperándose del fracaso, me parece, que tiene que quitar el enfoque en sus problemas y enfocarse en Dios, esa sería la lección clave. También vemos que Dios estaba moviéndose en una línea de tiempo totalmente diferente a la de Moisés. Dios parece que no tenía prisa. Justo en la flor de su vida, a la edad de 40 años, Moisés está listo para moverse. Dios dice no estoy listo. Tienen que pasar otros 40 años. ¡Mi Dios! ¿Por qué? ¿Por qué harías eso? Bueno, te voy a enviar a la Península del Sinaí y a Arabia Saudita y vas a conocer todos los cauces de ríos y los pozos y la topografía. Vas a saber cómo manejar un rebaño de ovejas. Vas a conocer todo ese territorio porque déjame decirte, vas a pasar un montón de tiempo ahí y no vas a estar con ovejas en el futuro.
Será conmigo y con el pueblo. Y Moisés durante este tiempo, voy a enseñarte cómo lidiar con la critica de la cual tendrás mucha, una vez que seas líder de la nación de Israel. Y voy a enseñarte humildad, Moisés tú no estabas listo cuando tenías 40. Había un descarado hijo de faraón. Solo estarás listo cuando hayas pasado 40 años siendo quebrantado y humillado en el desierto. Va a llegar el momento Moisés, en Números 12:3 que se escribirá que eres el hombre más humilde que nunca ha vivido. Te estaré formando los próximos 40 años, eso es lo que haré. Dios fue paciente con sus dudas, ¿no es cierto? Él es paciente con las tuyas, también, muy paciente, muy amable, dispuesto a dar respuestas, dispuesto a animar. Sin embargo, hay un cierto punto en el que Dios traza la línea y dice, esto no es más intelectual ni emocional, esto es espiritual y moral.
Hay un cierto momento en que dejas de luchar con Dios acerca de las respuestas y comienzas a negarte a Dios completamente, y ahí es donde cruzamos el umbral de la duda y pasamos a la incredulidad. No que estoy recibiendo respuestas y estoy luchando con esas respuestas, sino, luego realmente estoy recibiendo respuestas y estoy rechazándolas. Bueno, Dios es lleno de gracia con Moisés y vamos a verlo tomar a este hombre, sacudirlo y hacerlo una persona totalmente nueva.
Segundo y final, ¿qué hemos aprendido acerca de las interacciones de Moisés con Dios? Primero, vimos que Moisés permitió que un simple comentario controlara su vida, ¿por cuánto tiempo? No sé si alguien en esta sala ha dejado que el comentario burlón y cortante de una persona, controlara su vida durante cuatro décadas.
Sin embargo, podrías estar sentado aquí y en tu mente estar pensando, todavía estoy siendo controlado por lo que esa persona dijo años atrás. Esto es tan malo que Moisés construye toda esta base y maraña de excusas, y está seguro que son muy convincentes, ustedes saben a lo que me refiero, que él está diciendo, ¿quién soy yo? no puedo hacer esto… y ¿qué se supone que diga? No soy un buen orador, no hablo bien y soy muy viejo y… es inmoral, es incompetente. Dios sabe todo eso. Ese no es el punto. El problema es de Moisés. Está tan enfocado en sus problemas que ni siquiera Dios podía convencerlo de lo contrario. Deja que eso penetre en tu corazón por un momento. Él estaba tan enfocado en su propio pecado y sus problemas, incompetencia, comparación, desempeño y lo que la gente está diciendo y pensando de él, que ni siquiera las palabras de Dios podían convencerlo de lo contrario. Estaba paralizado con la inseguridad, ¿por qué? Porque estuvo tan enfocado en sí mismo en esos 40 años. Dejó que esto se convirtiera en una enfermedad que provocó una metástasis en toda su mente, y necesitó una intervención de Dios mismo, que entrara en su vida y rompiera y liberara a Moisés de su propia esclavitud.
Aunque Moisés tenía 40 años y luego, tenía 80 años, su historia no había terminado. ¿Puedes imaginarte? Cualquiera diciéndose a sí mismo, tengo 40 años y voy a tratar de comenzar a seguir a Dios a la edad de 40. 40 es viejo, 38 muy joven. (jajaja)
Pero ¿80 años? Y ¿ahí es cuando él comienza a servir a Dios, a la edad de 80? Oh, sí. Estás sentado aquí esta noche, diciéndote, he perdido tanto tiempo, ¿qué estoy haciendo aquí, año tras año, no siento que he logrado algo… ¿cuánto tiempo pasó antes de que Dios estuviera listo para comenzar a moverse en la vida de Moisés? O, ¿alguien aquí ha esperado por 80 años? Sí, eso es precisamente lo que vemos con Moisés, al punto de que estamos al final del Pentateuco, en el último capítulo, leemos de Moisés. Nunca ha habido otro profeta en Israel como Moisés, quien conoció cara a cara al Señor.
Tu historia no se ha terminado, no se ha terminado. Muchos años hay por delante, muchos años donde Dios va a usarte. La pregunta es, ¿te vas a obstinar en esta incredulidad y esta estrategia de excusas y señalarte a ti mismo con el dedo? ¿vas a finalmente volverte a Dios y decirle, lo voy a hacer a tu manera? Voy a confiar en lo que dices que es verdad. Creo tus palabras más que en mis sentimientos. Yo te garantizo esto, Dios cambiará tu vida. Quizás no será en tu tiempo, no lo fue para Moisés. Quizás no sea de la manera que tú quieres que sea tu plan. No lo fue para Moisés, pero, Él cambiará tu vida y hará un impacto para la eternidad por la causa de Cristo.